Última semana de octubre y en Libeen no todo va a ser hablar de alquiler con opción a compra, también nos gusta informarnos de cosas curiosas y compartirlo con vosotros. Este domingo muchos países tendrán que adaptar la hora al horario de invierno. Pero, ¿cómo era esto? ¿Toca adelantar o atrasar el reloj? ¿Dormiremos una hora más o era al revés? Y, ¿por qué hacemos esto cada seis meses? Sin duda, muchas preguntas que intentaremos resolver en este post.

¿Cómo empezó todo?

El cambio horario empezó durante la Primera Guerra Mundial con el objetivo de ahorrar carbón. En aquel entonces, era un mineral fundamental para iluminar las fábricas de armamento. Era primavera y cada vez amanecía más temprano, por eso se decidió que el 16 de abril el reloj se cambiaría y a las las 23 serían las 0 horas, para aprovechar más las horas de luz.  

En 1974, después de la primera crisis del petróleo, la Comisión Europea extendió esta costumbre al resto del continente con el fin de ahorrar energía.

¿Qué nos toca hacer ahora?

En la actualidad realizamos dos cambios. Uno en marzo, en el que adelantamos la hora,  y otro en octubre, cuando la atrasamos y volvemos a nuestro horario natural. Con esto se intenta que la mayor parte de la población inicie sus tareas cuando empieza la luz. 

¿Qué países cambian su horario?

Este ajuste no solo se produce en Europa, si no también en otros como Paraguay, Chile y algunos estados mexicanos. Otros lo utilizaron en el pasado como Argentina hasta 2009 o Uruguay hasta 2014. 

La mayoría de territorios tropicales no lo hacen, porque al estar cerca de la mitad de la tierra la duración del día es prácticamente igual todo el año.  

Efectos secundarios.

Muchos países han eliminado esta práctica afirmando que el ahorro energético es prácticamente cero y que en realidad perjudica a nuestros ritmos diarios. Esto ha abierto un debate entorno al cambio horario que todavía existe hoy en día.

Algunos expertos creen que tiene efectos negativos en nuestra salud, ritmo biológico y hábitos sociales. Somos animales de costumbres y esta medida puede hacer que nos sintamos más cansados los primeros días, como un pequeño jet lag. También podemos experimentar cambios en la rutina del sueño. 

La Sociedad Española del Sueño figura entre los partidarios de erradicar el doble horario pero prefiere mantener el que entrará este mes en vigor, al igual que la Asociación para la Racionalización de Horarios (ARHOE).

¿Horario de verano o de invierno?

La Comisión Europea propuso en agosto de 2018 la eliminación del cambio de hora que se hace en primavera y otoño, aunque no se ha tomado ninguna decisión todavía. Llegado el momento, los países tendrían que elegir con qué horario se quedan, si con el de verano o el de invierno. Y tú, ¿con cuál te quedarías?

En cualquier caso vamos a aprovechar los días, sea de día o esté más oscuro. Aquí te dejamos algunos planes para hacer este otoño en Madrid

 

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